Todos hemos dirigido algo, proyectos más o menos grandes, regular o eventualmente, pero la evaluación final a veces es dolorosa. Esas ocasiones en las que miras hacia atrás y te das cuenta que has dejado mucha destrucción en el camino. A mí me ha pasado. ¿Qué se puede hacer para, en lo posible, evitarlo?
- Ten claro el objetivo final. Parece obvio ¿no?, pero muchos errores se cometen cuando no has tomado el tiempo necesario para definir claramente, ni a ti ni a tu equipo, cual es el resultado a obtener al término del proyecto. Tómate tu tiempo y definelo claramente. Ponlo por escrito.
- Cuida de tu gente. Muchas veces tratamos de cumplir objetivos a costa de lo que sea. No nos importa gritar, utilizar el sarcasmo, pisotear, menospreciar y lastimar a nuestra gente. No. Ellos son tus amigos, y si logras mantenerlos como tales estarán dispuestos a acompañarte durante mucho tiempo. Ámalos.
- Hazlos crecer. Este es uno de los “subproductos” de cada proyecto. Tus colaboradores sabrán valorarlo y agradecerlo, y a ti te dará una satisfacción imposible de obtener de cualquier otra manera.